Sociedad

Los minutos previos al ataque: cómo se gestó el tiroteo en San Cristóbal

El ataque ocurrió durante el izamiento de la bandera y desató el pánico en toda la escuela

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El tiroteo en San Cristóbal no comenzó con los disparos. Empezó mucho antes, en movimientos silenciosos, decisiones ocultas y una rutina escolar que no anticipaba lo que estaba por suceder.

Un adolescente ingresó a la Escuela N° 40 con un arma escondida en un estuche de guitarra. Nadie lo notó. Caminó por los pasillos como cualquier otro alumno, pero llevaba consigo el elemento que desataría una tragedia.

Eran alrededor de las 7:15 de la mañana. Nada hacía prever lo que estaba por suceder.


El momento clave: del baño al patio

Según la reconstrucción, el joven se dirigió al baño del establecimiento. Fue allí donde sacó la escopeta tipo trombón, de repetición, y la preparó.

Ese fue el punto de quiebre.

El momento exacto del ataque

En medio del izamiento de la bandera, y ante la mirada de alumnos y docentes, el agresor irrumpió en el patio y, según relataron testigos, gritó “sorpresaaaaa” antes de comenzar a disparar. Fueron entre cuatro y cinco detonaciones con cartuchos de perdigones en cuestión de segundos.

Uno de los disparos impactó de manera fatal en un alumno de 13 años, que cursaba el primer año. Otros dos estudiantes, de 13 y 15 años, resultaron heridos.

El tiroteo en San Cristóbal se desató de forma abrupta, rompiendo por completo la rutina escolar y generando escenas de pánico generalizado.

Del estuche de guitarra al horror

El agresor, alumno de tercer año, había ingresado al establecimiento con una escopeta tipo trombón escondida en un estuche de guitarra. Sin levantar sospechas, caminó por la escuela como cualquier otro estudiante.

En un momento se dirigió al baño. Allí sacó el arma y la preparó.

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Minutos después, salió hacia el patio donde estaban sus compañeros.

Versiones cruzadas: un primer disparo en el baño

Mientras avanza la investigación, algunos testimonios aportan un dato clave sobre el inicio del ataque. Varios alumnos aseguran que el primer disparo no fue en el patio, sino dentro del baño de la escuela.

Según estos relatos, ese estruendo inicial generó confusión: muchos pensaron que se trataba de una explosión o de algún ruido aislado, sin imaginar lo que estaba por suceder.

Minutos después, el agresor salió al patio y comenzó a disparar contra sus compañeros.

El tiroteo en San Cristóbal sigue reconstruyéndose a partir de distintos testimonios que permiten entender cómo se desencadenó la tragedia.


El caos: corridas, gritos y desesperación

Tras los disparos, la escena se volvió caótica. Estudiantes corriendo, docentes intentando protegerlos y un clima de desesperación absoluta.

Dos alumnos resultaron heridos, de 13 y 15 años. Uno de ellos fue trasladado en código rojo a Rafaela con lesiones en el rostro y cuello, aunque luego fue reportado fuera de peligro. El otro presenta heridas leves.

Cada testimonio ayuda a reconstruir el tiroteo en San Cristóbal, una secuencia que aún conmociona.


La intervención que evitó más muertes

En medio del caos, un asistente escolar logró frenar la tragedia: se abalanzó sobre el agresor y le quitó la escopeta.

Gracias a esa acción, el ataque no tuvo consecuencias aún más graves.

Minutos después, la Policía detuvo al adolescente y la escuela fue evacuada. La zona quedó completamente acordonada.


El arma, el entorno y las preguntas

El arma había sido ingresada en un estuche de guitarra, lo que permitió al agresor evitar controles. Pertenece a una familia vinculada a un comercio de semillería.

Ahora, la Justicia intenta determinar cómo accedió al arma y qué motivó el ataque.

El tiroteo en San Cristóbal abre interrogantes profundos sobre prevención, señales previas y responsabilidad.


El relato de un alumno: “Pensamos que era una explosión”

“Me estaba preparando para formar cuando escuchamos los ruidos. Al principio pensamos que era una explosión”, contó un alumno que presenció el momento del ataque.

“Yo corrí, me alejé lo más que pude”, relató sobre los segundos de desesperación que se vivieron en el patio.

El estudiante también aseguró que logró identificar al agresor: “Sí, lo identifiqué… es más grande”, expresó, en referencia al alumno de tercer año que abrió fuego.

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Un video clave: investigan posibles situaciones de hostigamiento

En las últimas horas, comenzó a circular un video que ya fue incorporado a la causa judicial. En las imágenes se observa al presunto agresor siendo molestado y grabado por otros estudiantes dentro del ámbito escolar.

El material está siendo analizado por los investigadores para determinar si existieron situaciones previas de hostigamiento o conflictos que puedan aportar contexto al ataque.

Por el momento, no hay confirmación oficial de que estos episodios estén directamente vinculados con el hecho, pero forman parte de las líneas de investigación del tiroteo en San Cristóbal.

Una comunidad atravesada por el dolor

La escuela fue evacuada, las clases suspendidas y se activaron protocolos de contención. La ciudad vive horas de shock.

El hecho dejó un saldo devastador: un adolescente muerto y otros dos heridos.

Pero también dejó algo más difícil de medir: el impacto emocional en toda una comunidad.

El tiroteo en San Cristóbal ya no es solo un hecho policial. Es una herida abierta.

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