Arte Social
Las impactantes imágenes de Santa Fe en modo El Eternauta
El fenómeno de la serie de Netflix revive la mítica historieta de Oesterheld y genera una ola creativa que también llega a la capital santafesina
El estreno de El Eternauta en Netflix no solo devolvió a la primera plana a uno de los grandes clásicos de la historieta argentina, sino que también desató una fiebre de imaginación colectiva en muchas ciudades del país. Santa Fe no fue la excepción: crearon a la capital provincial con ayuda de inteligencia artificial como si fuera uno de los escenarios de la invasión alienígena y la nevada mortal que narra la obra de Héctor Germán Oesterheld.
¿Por qué imaginar a Santa Fe como una posible locación de El Eternauta? La respuesta no solo está en su geografía urbana o en su valor simbólico. Está también en la historia, en sus luchas sociales, en su perfil político y en su memoria. Si Buenos Aires fue el punto cero de la invasión en la historieta, Santa Fe bien podría haber sido un segundo frente: la ciudad del río, de los puentes, del movimiento estudiantil y de las marchas históricas por los derechos humanos.
Con esa licencia creativa, artistas digitales santafesinos reversionaron paisajes icónicos de la ciudad: el Puente Colgante cubierto de nieve tóxica, la Plaza del Palomar cubierta de escarabajos, la alfombra mágica en Costanera y envuelta en un silencio espectral con un escarabajo muerto, el puento negro en Aristobulo del Valle, el faro, fueron algunos lugares. Las imágenes, generadas mediante herramientas de IA, permiten ver a Santa Fe como nunca antes: como si formara parte de una resistencia silenciosa y organizada ante una amenaza apocalíptica y escarabajos alienígenas.
El Eternauta simbolo organización colectiva
La idea no es nueva. Héctor Oesterheld, creador de la historieta en 1957, concebía El Eternauta como una alegoría de la organización colectiva frente al terror. El mensaje político de la obra se volvió más explícito con el paso de los años, al ritmo del propio compromiso del autor. Desde los años ‘70, cuando se volcó de lleno a la militancia, su figura quedó ligada también a ciudades como Santa Fe, donde la represión de la dictadura dejó huellas profundas y aún abiertas.
En ese marco, imaginar a Santa Fe como un escenario de El Eternauta no es solo un ejercicio estético. Es también una forma de homenaje. Un modo de decir que esta ciudad también luchó, también resistió, y que sigue buscando respuestas, incluso en el lenguaje de la ciencia ficción.
Como escribió Oesterheld: “El único héroe válido es el héroe en grupo”. Y en esta Santa Fe reinventada, los héroes no llevan capa ni superpoderes: llevan gorros de lana, se esconden en techos bajos, y caminan en grupo por calles nevadas que parecen salidas de una viñeta.
La historia se escribe también con imágenes. Y en Santa Fe, muchas de ellas ya están hablando.