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LA MAYOR PRIVATIZACIÓN DE LA ERA MILEI: VENDIERON EL RÍO PARANÁ POR 25 AÑOS A JAN DE NUL

La concesión de la principal vía navegable de Argentina quedó en manos de un consorcio privado por un cuarto de siglo.

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NACIONALES- Mientras la atención pública estuvo concentrada ayer en las polémicas por las fake news, los movimientos políticos alrededor de Manuel Adorni y la fiebre del Mundial 2026, una decisión de enorme trascendencia estratégica avanzó casi en silencio. El Ministerio de Economía adjudicó la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay al consorcio integrado por la empresa belga Jan De Nul y la argentina Servimagnus, otorgándole el control operativo de la principal vía navegable del país durante los próximos 25 años. La medida, considerada la mayor privatización de la era de Javier Milei, promete reducir costos logísticos y aumentar las exportaciones, pero también reabre el debate sobre la soberanía nacional, el impacto ambiental y el futuro del Río Paraná, una de las reservas naturales y económicas más importantes de Sudamérica.

El Gobierno nacional confirmó la adjudicación de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay al consorcio integrado por la empresa belga Jan De Nul y la firma argentina Servimagnus. La medida implica que durante los próximos 25 años el sector privado tendrá a su cargo el dragado, señalización y mantenimiento de la principal vía de comercio exterior del país.

La decisión fue oficializada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación y representa una de las mayores privatizaciones impulsadas por la administración de Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada.

Según informó el Ministerio de Economía, la adjudicación permitirá una reducción inicial del 13,5% en los costos logísticos y facilitará futuras obras para aumentar la profundidad de navegación. El Gobierno sostiene que la iniciativa mejorará la competitividad exportadora y favorecerá a las provincias que forman parte del corredor fluvial.

Sin embargo, la noticia despertó fuertes cuestionamientos desde sectores políticos, organizaciones ambientales y especialistas en soberanía fluvial.

El Río Paraná, una arteria estratégica para Argentina

Hablar del Río Paraná no es hablar solamente de una vía comercial. Se trata de uno de los sistemas hídricos más importantes de Sudamérica y una pieza fundamental para la biodiversidad, el abastecimiento de agua y la economía regional.

Por esta vía circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas, principalmente granos, aceites y derivados agroindustriales. Además, conecta a cinco países de la región y constituye uno de los corredores navegables más extensos del planeta.

La concesión adjudicada a Jan De Nul contempla el manejo de 1.477 kilómetros dentro del territorio argentino, una extensión clave para el funcionamiento del comercio nacional.

Los críticos sostienen que entregar el control operativo de semejante infraestructura durante 25 años equivale a ceder capacidad de decisión sobre un recurso estratégico.

Las advertencias ambientales detrás del negocio

El aspecto ambiental es uno de los puntos más sensibles de la nueva concesión.

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Diversas organizaciones vienen alertando desde hace años sobre los efectos del dragado permanente en el ecosistema del Río Paraná. La profundización del canal altera los procesos naturales de sedimentación, modifica hábitats de peces y aves, afecta humedales y puede acelerar procesos de erosión costera.

Además, especialistas señalan que la transformación de la hidrovía en una autopista para buques de gran porte podría incrementar la presión sobre uno de los ecosistemas más importantes de América del Sur.

La preocupación aumenta en un contexto de crisis climática global, sequías extremas y bajantes históricas que ya demostraron la fragilidad del sistema fluvial.

Para muchos ambientalistas, el debate no debería centrarse únicamente en la reducción de costos logísticos, sino también en el impacto acumulativo que tendrá la actividad sobre el equilibrio ecológico de la cuenca.

Un negocio de 15.000 millones de dólares

De acuerdo con estimaciones oficiales, la concesión representa un negocio cercano a los 15.000 millones de dólares durante los próximos 25 años.

Los ingresos provendrán principalmente de los peajes que pagan las embarcaciones que utilizan la vía navegable.

Desde el Gobierno destacan que la empresa adjudicataria deberá realizar importantes inversiones iniciales y que el Estado conservará funciones de fiscalización.

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No obstante, sectores opositores recuerdan que la primera licitación fue anulada tras denuncias de presunto direccionamiento y observaciones realizadas por organismos de control.

Aunque esta segunda convocatoria concluyó sin impugnaciones formales, las sospechas sobre la transparencia del proceso continúan formando parte de la discusión pública.

¿Quién es Jan De Nul, la empresa que se quedó con la Hidrovía?

Jan De Nul es una multinacional belga fundada en 1938 y considerada una de las mayores compañías de dragado e infraestructura marítima del mundo. La empresa opera en decenas de países realizando tareas de profundización de canales, construcción de puertos, recuperación de tierras costeras y mantenimiento de rutas navegables estratégicas.
En Argentina no es una desconocida: estuvo a cargo de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay entre 1995 y 2021 y, tras el vencimiento de aquel contrato, continuó participando mediante acuerdos transitorios.

¿Por qué genera debate?

Los defensores de la concesión sostienen que Jan De Nul posee experiencia técnica, maquinaria especializada y capacidad financiera para realizar las obras necesarias en la Hidrovía.

Los críticos, en cambio, cuestionan:

  • La concentración de un recurso estratégico en manos privadas.
  • Los impactos ambientales del dragado permanente sobre el Río Paraná.
  • La dependencia de una empresa extranjera para una ruta por donde circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas.
  • La falta de control estatal directo sobre una infraestructura considerada clave para la soberanía económica.

Para entender la magnitud del negocio, la Hidrovía mueve gran parte de las exportaciones agroindustriales argentinas y se estima que la nueva concesión representa ingresos por miles de millones de dólares durante los próximos 25 años.

Soberanía, ambiente y modelo de desarrollo

La adjudicación de la Hidrovía vuelve a poner sobre la mesa una pregunta histórica en Argentina: ¿quién debe administrar los recursos estratégicos del país?

Mientras el Gobierno considera que la participación privada permitirá mayor eficiencia y modernización, los sectores críticos advierten que el Río Paraná es mucho más que una ruta comercial.

Para ellos, se trata de un patrimonio natural cuya gestión debería contemplar criterios ambientales, científicos y de soberanía nacional antes que objetivos exclusivamente económicos.

Con la firma del contrato prevista para las próximas semanas, comienza una nueva etapa para la principal vía navegable argentina. Una etapa que promete inversiones y reducción de costos, pero que también abre interrogantes sobre el futuro ambiental del río más importante del país.

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