Internacionales
Estado Unidos como único interlocutor toma distancia entre Irán-Israel: Trump se hace el «distraído» para una potencial negociación
Tras los ataques israelíes a instalaciones nucleares iraníes, Donald Trump endurece su retórica pero se muestra como el único posible interlocutor internacional. ¿Negociador o cómplice silencioso?
Mientras el mundo observa con inquietud la escalada militar entre Israel e Irán, Estados Unidos, lejos de posicionarse con claridad, parece jugar una doble carta. Donald Trump, presidente norteamericano, lanzó duras advertencias a Irán, pero también insinuó que aún hay margen para evitar una catástrofe mayor. En este tablero de alto voltaje geopolítico, el mandatario norteamericano aparece como el único con capacidad real de abrir un canal diplomático. Sin embargo, su ambigüedad también lo expone como un actor que podría estar capitalizando el caos.
En un mensaje publicado en su red Truth Social tras el ataque israelí del 13 de junio a las instalaciones nucleares de Natanz, Trump sostuvo: “Irán debe llegar a un acuerdo antes de que no quede nada”, sugiriendo que el tiempo para negociar se agota. La operación israelí, que habría eliminado a altos mandos de la Guardia Revolucionaria, fue calificada por Trump como “excelente” en una entrevista con ABC News. “Recibieron un golpe muy duro. Aún queda más. Mucho más”, declaró.
A pesar del tono amenazante, Trump evitó confirmar si hubo participación de Estados Unidos en el ataque, limitándose a decir: “No quiero hacer comentarios sobre eso”. Esta respuesta, más política que militar, abre un abanico de lecturas: ¿acuerdo tácito con Israel o estrategia para quedar como único mediador aceptable en la región?
Trump y un rol ambivalente
La línea entre advertencia y oferta de negociación es delgada. “Todos están muertos ahora, y la cosa solo empeorará”, dijo Trump, aunque añadió que “aún hay tiempo para poner fin a esta masacre”. En la misma publicación pidió a Irán actuar con rapidez: “No más muerte, no más destrucción, ¡simplemente háganlo, antes de que sea demasiado tarde!”.
Estas declaraciones se producen en medio de lo que ya se considera una segunda ola de ataques israelíes, con nuevos bombardeos sobre Natanz. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que “la operación solo acaba de empezar” y que se están preparando para una eventual respuesta iraní.
¿El único canal abierto?
Trump insiste en que durante su mandato ofreció múltiples oportunidades para un acuerdo nuclear con Irán, pero que “la línea dura del régimen” impidió que eso ocurriera. Esa narrativa, más allá de los hechos concretos, permite a Washington colocarse como árbitro del conflicto, pese a su clara cercanía con Israel.
La comunidad internacional observa con preocupación la posibilidad de una escalada sin precedentes. Desde la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi calificó la situación como “preocupante” y recordó que las centrales nucleares “no deben ser objetivos militares”.
Mientras tanto, los ataques continúan, y la posibilidad de represalias en la región —e incluso fuera de ella, como en América del Sur— se mantiene latente. En ese contexto, la figura de Trump se alza no solo como la del líder de una superpotencia, sino también como la de un negociador en potencia que se reserva el derecho de intervenir o abstenerse, según convenga.
Nota realizada por Puente de Noticias con ayuda de la IA.