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Escándalo en Pinamar: denuncian a dos personas vestidas de árabes con armas en los médanos

El intendente de Pinamar, Martín Yeza anunció que se presentó la denuncia penal

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El pasado fin de semana, en la zona de médanos de la playa La Frontera, en Pinamar, Argentina, se registró un incidente insólito que desató la polémica y llevó al intendente de la localidad, Martín Yeza, a presentar una denuncia por «intimidación pública» y «uso agravado de armas». Todo comenzó cuando dos individuos se vistieron con túnicas blancas tradicionales del Medio Oriente, empuñando armas largas y simulando disparar al aire. Las imágenes de esta peculiar escena se viralizaron en las redes sociales, generando una reacción inmediata.

Parodiando una situación de conflicto bélico

El video muestra a las personas vestidas de árabes girando en círculos sobre una camioneta Dodge Ram de color gris. En el mismo momento en que las tensiones en la región afectan a Israel. Las imágenes grabadas por testigos presentes en el lugar que rápidamente se difundieron en las redes.

El intendente de Pinamar, Martín Yeza, no tardó en reaccionar. En un posteo en sus redes sociales, Yeza anunció que se presentó la denuncia penal por el incidente.

«Lo denunciamos por intimidación pública y abuso agravado de armas. Los tenemos individualizados y van a pagar ante la ley», escribió el intendente.

La denuncia se basó en los artículos 80, referente al abuso de armas, y 211, relacionado con la «intimidación pública». La presentación se realizó en la Comisaría de Pinamar y está siendo tratada por la Unidad Funcional de Instrucción N°4 a cargo de Juan Pablo Calderón.

Respuesta a la denuncia

Uno de los protagonistas del video se pronunció en el sitio de Instagram de un medio local, tildando la situación como una imitación de árabes en los desiertos de Arabia Saudita, negando cualquier apología a la guerra. También arremetió contra el medio acusándolo de sensacionalismo.

Este incidente generó una polarización de opiniones en las redes sociales, con algunos expresando su preocupación por la simulación de un escenario bélico y otros argumentando que se trató de una broma inofensiva. Sin embargo, las autoridades tomaron en serio el asunto. Porque la simulación de un conflicto armado puede ser considerada como un acto de intimidación pública y un uso inapropiado de armas.

En definitiva, este curioso incidente en Pinamar desencadena un debate sobre los límites entre la diversión y el comportamiento irresponsable, y cómo las acciones pueden ser percibidas de manera diferente en un contexto sensible como el actual, donde las tensiones internacionales están en juego.

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