Gerardo Ingaramo, gerente de Autobuses Santa Fe, explicó que los costos operativos del sistema han aumentado significativamente desde el último ajuste tarifario en octubre, que elevó el boleto a $1.200. Entre los factores mencionados se encuentran los aumentos en combustible, insumos y un ajuste salarial del 17% firmado por UTA para los meses de noviembre, diciembre y enero.
El empresario destacó que el próximo estudio de costos, en proceso de elaboración, sugerirá una tarifa entre $1.550 y $1.580 para cubrir los gastos. Sin embargo, reconoció que este aumento sería difícil de asumir para los usuarios.
Ingaramo propuso dos alternativas para evitar un paro: una mayor inyección de fondos municipales o un ajuste en la tarifa. También sugirió la creación de un fondo exclusivo para el transporte público, financiado con ingresos de estacionamiento medido, multas u otras áreas.
“El municipio ha aportado recursos, pero son insuficientes para cubrir el costo mensual del servicio, que ronda entre 1.800 y 2.000 millones de pesos”, explicó.
El gerente también comparó la situación con otras ciudades como Córdoba y Neuquén, donde los municipios invierten más en transporte, lo que facilita acuerdos con los gremios.
La próxima reunión con los empresarios de UTA será el 26 de diciembre, y se espera alcanzar un acuerdo antes del 11 de enero, cuando finaliza la conciliación obligatoria. “Buscamos una solución razonable para garantizar el servicio y evitar conflictos”, concluyó Ingaramo.