Locales
Detectaron la mayor cantidad de agrotóxicos en los sábalos del río Salado
Analizaron 136 sábalos compuestos en sedimentos y tejidos.
Santa Fe: detectaron la mayor cantidad de agrotóxicos del mundo en los sábalos del río Salado.
Estos peces estaban a la venta para el consumo humano.
Los sábalos que habitan en la región del tramo inferior del río Salado, en la provincia de Santa Fe registraron las concentraciones más altas a nivel mundial de nueve biocidas (insecticidas, herbicidas y fungicidas) de uso masivo en cultivos transgénicos, principalmente de soja, maíz y algodón. Según un estudio realizado por investigadores del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
El trabajo de investigación titulado:
«Cócteles de residuos de plaguicidas en Prochilodus lineatus peces del río Salado (América del Sur): Primer registro de altas concentraciones de herbicidas polares»
Ppublicado en la revista Science of The Total Environment.
Los científicos demostraron que las poblaciones de sábalos, en una cuenca fluvial rodeada de cultivos genéticamente modificados, incorporaron «múltiples residuos de plaguicidas en sus tejidos«.
Los investigadores evaluaron «la presencia de plaguicidas en muestras de sedimentos y tejidos de los sábalos durante un período estival en diferentes sitios del curso bajo de la cuenca del río Salado».
El trabajo realizado por los científicos y científicas pertenecientes a la Universidad Nacional del Litoral:
- Laboratorio de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas
- Conicet
- Programa de Investigación y Análisis de Residuos y Contaminantes Químicos de la Facultad de Ingeniería Química
Rafael Lajmanovich, María Repetti, Ana Cuzziol Boccioni, Melina Michlig, Luisina Demonte, Andrés Attademo y Paola Peltzerl.
«Los resultados del estudio determinaron: concentraciones máximas muy altas de herbicidas polares. El principal es el glifosato y sus productos de degradación, glufosinato de amonio (herbicida) en tejido muscular de peces, mayores que los registrados para peces de agua dulce en otros estudios a nivel mundial», aseguran los investigadores.
Lajmanovich manifestó en relación a la hipótesis de trabajo:
«…estos peces comen del sedimento del fondo (barros) pueden llegar a actuar como bioacumuladores. Hay antecedentes en Uruguay y también exisgten trabajos bastantes antiguos sobre residuos de pesticidas en sábalos…»
«…son extremadamente altos. No existe en la literatura científica registros de esa magnitud, por eso en el trabajo se dice que son los valores más altos registrados en el mundo. Esto es avalado por un comité científico de una de las revistas más prestigiosas del mundo en contaminación ambiental…»
Sostuvo sdemás que «ese tramo del río Salado atraviesa una zona extremadamente productiva y estaba poco estudiado» y agregó que «los peces fueron analizados simultáneamente a lo largo de más de 100 kilómetros».
Los científicos que hallaron en los peces:
en músculo y vísceras un total de: nueve plaguicidas, principalmente herbicidas (organofosforados, cloroacetamidas y triazinas), insecticidas (piretroides y organofosforados) y un fungicida.
Lajmanovich manifestó que: «hay que tener en cuenta la sinergia, porque estamos tratando con una mezcla de nueve biocidas. La combinación suele tener más efectos tóxicos que son mayores que la suma de las toxicidades individuales».
«Si bien se estudió sólo en Santa Fe, este tema es como un embudo. Lo que se caracteriza se denomina contaminación difusa», dijo y afirmó que «el origen son los cultivos agroindustriales que están en todas las cuencas».
La contaminación detectada es «en el último tramo del río y eso hace pensar que probablemente los tramos superiores estén contaminados, aunque no lo podemos afirmar hasta no tener muestras».
«Demostramos que el glifosato tiene una mayor afinidad por el tejido muscular», observó y añadió que «el músculo es lo que más importa para el consumo, porque las vísceras se tiran».
El glifosato junto con su metabolito (AMPA) estuvieron presentes en el 100% de los peces, mientras que el glufosinato de amonio (herbicida) ocupa el segundo lugar con el 50%, precisó Lajmanovich.
En tanto, los insecticidas piretroides (cipermetrina y lambda-cihalotrina) se encontraron en el 43,75 % de las muestras de vísceras de los peces en todos los sitios estudiados.
Para el análisis de los residuos:
Compraron los ejemplares a pescadores locales, ubicados en los sitios de muestreo donde se recolectaron los sedimentos.
Al respecto, señalaron que estos peces estaban a la venta para el consumo humano. De igual manera informaron que analizaron 136 peces en sedimentos y tejidos.
El uso masivo de agroquímicos en Argentina determinó en 2017 un consumo de 196.008 toneladas de plaguicidas, de las cuales el 93,7% fue glifosato, de acuerdo a cifras del estudio.
El investigador del Conicet precisó que Argentina «es el tercer país en el mundo que más utiliza glifosato«, un número que alcanza «a cinco provincias»
«Se concentra mucho en Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y Salta. Utilizamos una proporción similar a Brasil», detalló el especialista.
Los músculos y las vísceras (branquias-hígado) del sábalo se obtuvieron de cuatro sitios del curso bajo del río Salado y un sitio de Santa Fe cerca de su confluencia con el río Salado, entre diciembre de 2021 y febrero de 2022.
El sábalo es un pez nativo neotropical. Es de amplia distribución y se extiende hasta las cuencas de los ríos Paraná-Paraguay y Paraíba do Sul en América del Sur.
Aunque esta especie es una de las principales fuentes de alimento de los habitantes ribereños y tiene un nivel importante en la red trófica acuática, su salud no se controla, alertó el estudio.
«La contaminación por agroquímicos es ahora un problema global. Sin embargo, el 95 % de los cultivos transgénicos se produce en China, Estados Unidos, Canadá, Brasil y Argentina», sostuvo la investigación.
En sus conclusiones, el estudio advierte que:
«este grado de contaminación provoca un aumento significativo de los efectos nocivos para la salud de los peces por la presencia simultánea de plaguicidas en dosis subletales y, además, puede suponer un grave riesgo para toda la fauna acuática y la salud humana.
«El deterioro de la calidad ambiental observado en la cuenca del río Salado amenaza a los organismos acuáticos, al medio ambiente, a los servicios socioculturales ya la población humana», alertó.