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Desastre en Nepal: una violenta riada deja al menos 22 muertos y casi 400 desaparecidos

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El agua provocó un desastre en Nepal y llegó con una violencia capaz de borrar en minutos caminos, viviendas y vehículos. Camiones fueron arrastrados por la corriente, casas quedaron destruidas y cientos de personas quedaron incomunicadas en una de las zonas más vulnerables del Himalaya.

Una violenta riada golpeó este miércoles el norte de Nepal, provocando al menos 22 muertos y dejando a cientos de viajeros desaparecidos en el distrito de Rasuwa, cerca de la frontera con China y el Tíbet.

La emergencia se concentró especialmente en las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, donde la crecida del río Bhote Koshi arrasó infraestructura y asentamientos.

Las autoridades desplegaron helicópteros, efectivos de seguridad y equipos de rescate para localizar a las personas que permanecían desaparecidas entre los escombros.

22 muertos y 384 viajeros desaparecidos: la magnitud inicial de la tragedia convirtió al norte de Nepal en una zona de emergencia.

El Gobierno declaró el estado de desastre en el área durante tres meses, mientras continúan las tareas de búsqueda y se intenta establecer con precisión qué provocó la súbita crecida.

Una corriente que arrasó todo a su paso

El episodio tuvo lugar alrededor de las 9:15 de la mañana, hora local, cuando una enorme masa de agua alcanzó el río Bhote Koshi desde la zona tibetana.

El impacto fue particularmente fuerte en una región que concentra rutas, mercados, asentamientos y actividades vinculadas al turismo y la peregrinación.

Uno de los testimonios recogidos por AFP permite dimensionar la violencia del fenómeno.

Suman Chalise, un profesor de 34 años, relató que observó cómo el agua arrastraba ocho o nueve camiones junto con viviendas y personas.

Su descripción resume el carácter repentino del desastre: quienes estaban en la zona tuvieron escaso margen para reaccionar ante una corriente que avanzó con enorme fuerza.

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La inundación también provocó daños en rutas y obras hidroeléctricas, complicando aún más el acceso de los equipos de emergencia.

La geografía juega un papel determinante. Los valles y cursos de agua de esta región del Himalaya pueden amplificar rápidamente los efectos de una crecida, especialmente cuando un cauce queda bloqueado y luego libera de manera repentina una enorme cantidad de agua.

Casi 400 viajeros siguen desaparecidos

Uno de los datos más preocupantes de la emergencia corresponde a la cantidad de personas cuyo paradero todavía no pudo ser confirmado.

De acuerdo con la Junta de Turismo de Nepal, 384 viajeros figuran como desaparecidos tras la riada en el distrito de Rasuwa.

El registro incluye:

  • 93 ciudadanos nepalíes.
  • 291 extranjeros.
  • 105 ciudadanos indios.
  • 37 indios no residentes.
  • 17 malasios.
  • 12 británicos.
  • 4 sudafricanos.
  • 3 estadounidenses.
  • 1 australiano.
  • 1 neerlandés.
  • Otras 111 personas, cuya nacionalidad todavía debía ser confirmada.

El elevado número de extranjeros se explica en parte por la importancia turística de la región.

Syabrubesi es uno de los principales puntos de partida para quienes realizan la popular ruta de senderismo de Langtang, mientras que otros sectores de la zona son utilizados por peregrinos hindúes que se dirigen hacia Kailash Mansarovar.

384 viajeros permanecen registrados como desaparecidos: 291 son extranjeros y 93 son ciudadanos de Nepal.

La cifra, además, podría modificarse a medida que las autoridades comparen registros de hoteles, agencias de viajes, controles fronterizos y listas de pasajeros.

¿Qué provocó la riada en Nepal?

En las primeras horas posteriores al desastre surgieron distintas hipótesis sobre el origen de la crecida.

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló inicialmente que un terremoto podría haber provocado un gran deslizamiento de tierra, capaz de bloquear el cauce del río Bhote Koshi.

Ese bloqueo habría generado una especie de acumulación de agua que posteriormente se liberó de manera súbita, provocando una poderosa ola aguas abajo.

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Sin embargo, especialistas en clima y riesgos naturales plantearon otra explicación.

Investigadores del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Katmandú, indicaron que el fenómeno podría estar relacionado con una avalancha de hielo y roca procedente de un glaciar.

El río Lhende Khola, afluente del Bhotekoshi, alcanzó su máximo nivel de crecida durante el episodio.

Saswata Sanyal, especialista en reducción del riesgo de desastres, explicó que el curso de agua ya se había desbordado dos veces en los últimos 14 meses y sostuvo que, en esta ocasión, una avalancha procedente de un glaciar habría bloqueado el río y provocado posteriormente la crecida repentina.

Por el momento, la causa definitiva deberá determinarse mediante investigaciones y análisis de campo.

 

Un Himalaya cada vez más expuesto

Más allá de determinar el detonante inmediato, el desastre vuelve a poner bajo la lupa la vulnerabilidad del Himalaya frente a fenómenos extremos.

Nepal y otros países de la región enfrentan una combinación particularmente peligrosa: fuertes lluvias, inundaciones repentinas, deslizamientos y cambios acelerados en los sistemas glaciares.

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La región montañosa se está calentando a un ritmo superior al promedio mundial, según investigaciones citadas en el reporte, y el cambio climático está modificando las condiciones que favorecen distintos eventos extremos.

El derretimiento de los glaciares puede generar nuevas amenazas. Un desprendimiento de hielo y roca puede bloquear temporalmente un río y producir una acumulación de agua que, al liberarse, genere una crecida devastadora en cuestión de minutos.

Esto convierte a determinadas comunidades de montaña en zonas especialmente sensibles.

El problema no es solamente la intensidad de un fenómeno aislado. También importa la velocidad con la que ocurre.

Una inundación convencional puede ofrecer horas para evacuar. Una crecida provocada por el colapso repentino de un bloqueo natural puede dejar apenas minutos.

En las zonas de montaña, el riesgo no depende solamente de cuánto llueve, sino de la rapidez con la que el agua puede cambiar el paisaje.

Rescate contrarreloj entre rutas destruidas y escombros

Mientras las autoridades intentan determinar qué originó la tragedia, la prioridad inmediata es encontrar a los desaparecidos.

Los equipos de seguridad y rescate trabajan en una zona donde las propias vías de comunicación resultaron afectadas.

Las inundaciones dañaron rutas, mercados, viviendas y obras de infraestructura, dificultando el desplazamiento de vehículos y equipos terrestres.

Por ese motivo, los helicópteros cumplen un papel fundamental para acceder a sectores aislados y trasladar personas.

El desafío también consiste en reconstruir rápidamente la lista de quienes estaban en la zona cuando se produjo la crecida.

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La presencia de cientos de turistas extranjeros agrega una dimensión internacional a las tareas de búsqueda, ya que las autoridades deben coordinar información sobre diferentes nacionalidades con agencias de viajes y organismos de otros países.

Una tragedia que obliga a mirar más allá de la emergencia

El desastre en Nepal todavía está lejos de tener un balance definitivo.

La cifra de 22 muertos puede aumentar mientras continúan las tareas de rescate, y los 384 viajeros registrados como desaparecidos representan la principal preocupación de las autoridades.

Al mismo tiempo, las distintas hipótesis sobre el origen de la riada muestran que los riesgos naturales en el Himalaya son cada vez más complejos: terremotos, deslizamientos, avalanchas, lluvias intensas y cambios en los glaciares pueden combinarse y desencadenar fenómenos extremadamente destructivos.

La emergencia deja además una pregunta que trasciende a Nepal: cómo preparar a las comunidades y a las zonas turísticas para fenómenos que pueden desarrollarse en cuestión de minutos.

El siguiente paso será determinar con precisión qué desencadenó la crecida, localizar a los desaparecidos y evaluar los daños. Pero también será fundamental analizar las condiciones que permitieron que una masa de agua llegara con semejante violencia a zonas habitadas y turísticas.

Porque cuando el agua baja desde las montañas con esa fuerza, la diferencia entre una advertencia y una tragedia puede medirse en minutos.

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