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Cristian Tarragona, el grito que rompió la sequía y desató la fiesta Tatengue

El goleador apareció en el momento justo, cortó 253 minutos sin festejos y le dio a Unión tres puntos clave para seguir invicto en el 15 de Abril.

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En un partido cerrado, tenso y trabajado hasta el último segundo, Unión de Santa Fe volvió a sonreír en casa. Fue 1-0 frente a Aldosivi, en el estadio 15 de Abril, y el nombre propio de la noche fue Cristian Tarragona, autor del único gol y figura excluyente del encuentro.

El equipo de Leonardo Madelón necesitaba cortar la sequía. Y lo hizo de la manera más efectiva: con paciencia, intensidad y un cabezazo letal que rompió 253 minutos sin convertir.

“Unión anotó después de 253 minutos y volvió a hacerse fuerte en su casa”.

No fue un partido brillante. Fue un partido inteligente.


Cristian Tarragona rompió la sequía y desató el alivio

Durante el primer tiempo, Unión generó más, pero chocó con la falta de precisión. Tarragona ya avisaba: remates desviados, intentos bloqueados y constante presencia en el área.

El gol llegó a los 21 minutos del segundo tiempo. Centro al área, desatención defensiva y Cristian Tarragona, de cabeza, la colocó junto al palo izquierdo. Nada que hacer para Axel Werner.

El grito fue liberador. No solo por el 1-0, sino porque significó cortar una racha que empezaba a preocupar.

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A partir de allí, el equipo entendió el partido. Se cerró, ajustó líneas y defendió la ventaja con orden. Aldosivi empujó con centros y remates desde afuera, pero nunca encontró claridad.

Tarragona no solo convirtió: luchó cada pelota, generó infracciones y obligó a la defensa rival a retroceder constantemente. Fue determinante en lo ofensivo y en lo anímico.


Unión se acomoda en el torneo y mantiene su fortaleza como local

Hay un dato que explica el presente del Tate:

Unión suma 8 puntos y TODOS los consiguió como local.

Además:

  • Sigue invicto en el 15 de Abril.

  • No recibió goles en sus cuatro partidos como local.

  • Volvió a ganar ante su gente.

El equipo todavía busca regularidad fuera de Santa Fe, pero en casa se transformó en un bloque sólido. Madelón logró algo clave: equilibrio defensivo.

El próximo desafío será el jueves ante Sarmiento de Junín, como visitante. Allí estará la verdadera prueba: trasladar esta seguridad a otro escenario.


Un triunfo más mental que futbolístico

No fue una exhibición. Fue una victoria construida desde la necesidad.

Unión entendió que este tipo de partidos se ganan con concentración. Tarragona encarnó ese espíritu: insistió cuando el gol no llegaba y apareció cuando el equipo más lo necesitaba.

El dato de los 253 minutos sin convertir no es menor. La ansiedad empezaba a pesar. Por eso este triunfo vale más que tres puntos: devuelve confianza.

Ahora el desafío es sostenerlo.

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Porque si Unión logra trasladar su fortaleza de local a condición de visitante, puede empezar a hablar de objetivos más ambiciosos.

El jueves, en Junín, tendrá la oportunidad de demostrar que este no fue solo un buen partido, sino el inicio de algo más grande.

Unión volvió a ganar en su cancha. Y Cristian Tarragona fue la figura que marcó el camino.

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