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Advierten que el mundo entra en una nueva era de despoblación: “Es el futuro más probable”

Un estudio afirma que el crecimiento poblacional global llegó a su fin y plantea desafíos sociales, económicos y ambientales sin precedentes

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La humanidad se encuentra ante una transformación demográfica sin antecedentes sobre crecimiento poblacional: tras alcanzar el pico de nacimientos en 2012, el mundo ha iniciado una lenta pero inevitable marcha hacia la despoblación global. Así lo afirman los economistas Dean Spears y Michael Geruso, profesores de la Universidad de Texas en Austin, en su reciente libro After the Spike, donde comparan este proceso con el cambio climático por su carácter irreversible y de alcance mundial.

Según su análisis, la población mundial continuará creciendo por inercia demográfica durante algunas décadas más, pero las tasas de natalidad continúan cayendo de forma sostenida en la mayoría de los países. “La despoblación es ahora el futuro más probable”, sentenció Spears en una entrevista con la revista TIME.

Actualmente, dos tercios de la población mundial vive en países con tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo (menos de 2 hijos por mujer). India, por ejemplo, registra una tasa inferior a 2, a pesar de su fuerte tradición familiar y crecimiento económico. Estados Unidos tiene un promedio de 1,6, y Europa apenas llega a 1,4.

Una tendencia global, sin distinción de culturas ni religiones

Lo más llamativo del fenómeno, según los autores, es su carácter universal: se manifiesta en países ricos y pobres, religiosos y laicos, occidentales y asiáticos. Las explicaciones clásicas —como el uso de anticonceptivos, la caída del matrimonio o el alejamiento de la religión— resultan insuficientes para entender la convergencia mundial hacia tasas de natalidad bajas.

Geruso explicó que, si una generación no es reemplazada por otra con al menos dos hijos por pareja, las poblaciones inevitablemente se reducirán. “El número clave aquí es dos. Sin dos hijos por pareja, las generaciones se achican”, advirtió.

¿Desaparece la sobrepoblación como amenaza?

Durante décadas, el crecimiento demográfico fue visto como una amenaza para el planeta. Sin embargo, After the Spike plantea que el verdadero desafío ya no es la sobrepoblación, sino cómo enfrentar una era de declive. Spears cuestiona la idea de que tener menos personas es mejor para el medioambiente. “Cada vez que avanzamos frente a un desafío ecológico —como el agujero en la capa de ozono o la contaminación por plomo— lo hicimos mientras la población crecía, mediante regulación y cooperación”, señaló.

Para los autores, la clave está en estabilizar la población mediante políticas públicas y cambios culturales que favorezcan la crianza. “El progreso humano ha sido posible porque muchas mentes trabajaron juntas durante generaciones. Las personas no son un problema: son la fuente del progreso”, afirmó Geruso.

Un cambio que ya se ve en todo el mundo

Desde 1950, al menos 26 países han descendido por debajo del nivel de reemplazo sin volver a superarlo, incluso cuando sus poblaciones crecieron temporalmente por mejoras en salud o inmigración. África subsahariana, una de las pocas regiones con tasas altas (4,3 hijos por mujer), también muestra un descenso sostenido: en 1950 era de 6,4 y en 2014 era de 5.

La situación no es simplemente económica. Aunque los altos costos de crianza son un factor en países como Estados Unidos, Spears aclara que ni los más ricos dentro de un país ni los países más ricos del mundo tienen más hijos. De hecho, ocurre lo contrario: a mayor nivel de vida, menor natalidad.

Un desafío cultural, institucional y político

Para revertir esta tendencia, advierten los economistas, se necesita una transformación profunda de las instituciones, las normas sociales y el enfoque sobre la familia. “Si aspiramos a evitar la despoblación global, debemos crear un entorno donde tener hijos sea más accesible, justo y apoyado”, señalaron.

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Ambos expertos coinciden en que este debate debe superar prejuicios ideológicos. Geruso criticó la idea de que hablar de natalidad implique retrocesos en términos de igualdad de género: “Los hijos no deben ser solo responsabilidad de las mujeres. Son una responsabilidad colectiva”.

Dean Spears, quien dirige el Research Institute of Compassionate Economics en India, subrayó que aún estamos a tiempo de prepararnos para este nuevo escenario. “El año 2080, cuando se espera que la población mundial comience a descender, está tan lejos como lo estuvo el cambio climático en los años 60. Empezar a debatir hoy qué tipo de sociedad queremos construir es una oportunidad”, concluyó.

En definitiva, After the Spike propone un cambio de mirada: no se trata de frenar el crecimiento, sino de elegir cómo convivir con su fin. Porque, como insisten sus autores, “vivimos en un mundo donde otras personas son buenas para nosotros”. Y quizás el futuro más humano no sea el más vacío.

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