Ciencia y Tecnología
Como una bola de fuego: ¿A qué hora Argentina será el dramático regreso de Artemis II a la Tierra?
La NASA detalla paso a paso cómo se desplegarán los paracaídas de la cápsula Orión antes del amerizaje en el Pacífico
La misión Artemis II encara su fase final con uno de los momentos más delicados y espectaculares de todo el viaje: el regreso a la Tierra. Tras orbitar la Luna y alcanzar distancias récord para una misión tripulada, la cápsula Orión se prepara para atravesar la atmósfera terrestre a velocidades extremas.
El amerizaje está previsto para este viernes a las 21:07 (hora argentina) en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, en Estados Unidos. Equipos de la NASA ya trabajan en los últimos ajustes para garantizar un descenso seguro.
El regreso de Artemis II no solo marca el cierre de una misión histórica, sino también una prueba clave para el futuro de los viajes tripulados a la Luna y Marte
They’re halfway home.
The Artemis II astronauts have hit the «halfway» mark between the Moon and the Earth. They will splash down in the Pacific Ocean around 8:07 pm ET on Friday, April 10 (0007 UTC on Saturday, April 11), off the coast of San Diego. pic.twitter.com/CQmOuDTVGh
— NASA (@NASA) April 10, 2026
Un reingreso a la Tierra “en una bola de fuego”
El momento más impactante del regreso de Artemis II será el reingreso atmosférico. La cápsula Orión ingresará a la atmósfera a una velocidad que supera los 40.000 km/h, generando temperaturas cercanas a los 2.700°C.
Durante esta fase, la nave quedará envuelta en un plasma incandescente que provocará un corte total de comunicaciones durante aproximadamente seis minutos. Este fenómeno ocurre porque el aire se ioniza alrededor de la cápsula, bloqueando las señales de radio.
El piloto Victor Glover describió esta instancia como viajar “montados en una bola de fuego”, reflejando la intensidad de una maniobra que requiere una precisión extrema. Un error mínimo en el ángulo de ingreso podría hacer que la nave rebote en la atmósfera o sufra daños críticos.
En este contexto, Artemis II pondrá a prueba mejoras clave en el escudo térmico de Orión, luego de los inconvenientes detectados en la misión no tripulada anterior.
La desaceleración: del espacio al océano en minutos
Uno de los desafíos principales de Artemis II es reducir su velocidad de forma controlada. La nave está diseñada para generar resistencia con la atmósfera, funcionando como un “ladrillo volador” que frena progresivamente.
Este proceso permite disminuir la fuerza G que experimentan los astronautas, evitando niveles que serían imposibles de soportar para el cuerpo humano.
Una vez superada la fase más intensa del descenso, se desplegarán paracaídas en distintas etapas:
- Primero, paracaídas piloto para estabilizar la cápsula.
- Luego, los paracaídas principales, que reducirán la velocidad a unos 32 km/h.
Este sistema será clave para que Artemis II logre un amerizaje seguro en el océano.
El amerizaje de Artemis II en el Pacífico
La etapa final será el amerizaje de Artemis II, donde la cápsula impactará suavemente en el agua. Dependiendo de cómo caiga, puede quedar en posición vertical, invertida o de costado.
Para garantizar la seguridad, se activarán airbags que estabilizarán la nave y permitirán la salida de la tripulación.
Equipos de rescate estarán esperando en la zona para recuperar a los astronautas en un operativo que podría completarse en menos de dos horas. Posteriormente, serán trasladados para evaluaciones médicas y regresarán a tierra firme en un plazo aproximado de 24 horas.
Una misión histórica que mira hacia el futuro
El regreso de Artemis II marca un hito en la exploración espacial. Sus cuatro tripulantes se sumarán al exclusivo grupo de humanos que han viajado alrededor de la Luna, algo que no ocurría desde hace más de 50 años.
Además, esta misión es fundamental para validar los sistemas que permitirán el regreso del ser humano a la superficie lunar en los próximos años.
Cada fase del descenso, desde el reingreso hasta el amerizaje, representa un paso clave para futuras misiones. Por eso, el éxito de Artemis II no solo significa el final de un viaje, sino el comienzo de una nueva era en la exploración espacial.