Salud y Bienestar

Los peligros del chemsex: la riesgosa práctica sexual que alarma a los médicos

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El chemsex qué preocupa a los especialistas. Mantener relaciones sexuales no solo brinda placer, sino que también se asocia con múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, los médicos advierten sobre una práctica cada vez más frecuente que puede afectar tanto la salud mental como física: el chemsex.

El chemsex se refiere a la práctica del sexo bajo los efectos de drogas, un término de origen británico que surge de la fusión de las palabras chems (químicos) y sex (sexo). La preocupación de los expertos aumento debido al incremento en la frecuencia de este hábito, que utiliza sustancias ilegales para potenciar o prolongar el acto sexual.

¿Qué es el chemsex?

El término chemsex proviene de la combinación de chemical (químico) y sex (sexo) y hace referencia al consumo de drogas específicas para intensificar las experiencias sexuales. Entre las sustancias más utilizadas se encuentran la mefedrona, la metanfetamina y el GHB (gamma-hidroxibutirato). Estas drogas potencian la euforia, reducen las inhibiciones y prolongan la actividad sexual durante horas o incluso días.

El chemsex no es una práctica exclusiva de un grupo determinado, pero ha sido más común en hombres que tienen sexo con hombres (HSH), según estudios realizados en Europa y América. Su auge ha sido favorecido por aplicaciones de citas y redes sociales, que facilitan el contacto entre personas que buscan este tipo de encuentros.

Consecuencias en la salud física y mental

El consumo de estas sustancias genera una intensa desinhibición y disminuye la percepción del riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS). De hecho, aunque los casos de VIH han disminuido gracias a la prevención, se ha observado un aumento en otras enfermedades como gonorrea, clamidiasis y sífilis, según un informe de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Por otro lado, prácticas asociadas como el slamming (inyección de drogas) o el fisting (introducción de la mano en el recto) facilitan la transmisión del virus de la hepatitis C (VHC) y pueden causar complicaciones como celulitis, flebitis o abscesos, alertan especialistas del Centro Sanitario Sandoval.

Además, el chemsex también presenta riesgos para la salud mental. Un estudio publicado en ScienceDirect detalla cómo esta práctica puede derivar en trastornos psiquiátricos severos. Casos de psicosis, depresión y tendencias suicidas se registaron en pacientes que consumían drogas como mefedrona y metanfetamina en encuentros sexuales prolongados.

Si bien quienes practican el chemsex buscan placer y desinhibición, los riesgos son considerables. Entre los principales problemas asociados están:

  • Salud mental: El consumo prolongado de estas drogas puede derivar en depresión, ansiedad y psicosis.
  • Infecciones de transmisión sexual (ITS): El estado de desinhibición aumenta la posibilidad de mantener relaciones sin protección, lo que incrementa el riesgo de VIH y otras ITS.
  • Adicción y dependencia: Muchas de las sustancias utilizadas generan una alta dependencia y síndrome de abstinencia severo.
  • Sobredosis y riesgos físicos: El GHB, por ejemplo, tiene una dosis efectiva muy cercana a la dosis letal, lo que lo convierte en una de las drogas más peligrosas.

¿Por qué crece el chemsex?

Varios factores han contribuido a la expansión del chemsex, entre ellos el fácil acceso a las drogas a través de redes de contacto, la búsqueda de experiencias sexuales más intensas y, en algunos casos, la soledad o el deseo de escapar de la realidad. Además, la falta de información y el tabú en torno al tema dificultan que las personas afectadas busquen ayuda.

Repercusiones sociales y legales

El impacto de esta práctica no se limita solo a la salud individual. El chemsex también afecta a los entornos familiares, laborales y sociales de los consumidores. Además, pueden surgir delitos relacionados con la tenencia y el tráfico de drogas, así como delitos contra la libertad sexual, ya que la sumisión química es una realidad en este contexto, advierten expertos.

Línea 137 Si necesitas asistencia o acompañamiento por violencia familiar y/o sexual en Argentina, puedes comunicarte al 137, disponible las 24 horas del día, los 365 días del año.

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