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Buque inglés atracó en Tierra del Fuego: por qué llegó a Ushuaia y cuál es la polémica

El VS Promise mide unos 228,6 metros y puede transportar más de 500.000 barriles de petróleo.

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Un buque inglés, petrolero con bandera británica atracó en el puerto de Ushuaia y volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de una disputa política entre el Gobierno nacional y Tierra del Fuego. El episodio ocurrió en una terminal que permanece bajo intervención nacional y que la propia Nación considera estratégica por su ubicación en el extremo sur del país.

La embarcación es el VS Promise, un petrolero que había operado previamente en la zona de Río Cullen, en el norte de Tierra del Fuego, vinculada a la actividad hidrocarburífera. Luego llegó al puerto de Ushuaia para realizar una escala de aprovisionamiento. Permaneció allí durante unas horas y posteriormente continuó su navegación por el canal Beagle.

La presencia del buque generó un fuerte rechazo del Gobierno fueguino, que cuestionó que una embarcación registrada bajo bandera británica pudiera amarrar en la capital provincial mientras continúa la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

El VS Promise, el buque inglés, mide unos 228,6 metros y puede transportar más de 500.000 barriles de petróleo.

Por qué el buque llegó a Ushuaia

El dato central para entender el episodio es que el VS Promise no llegó directamente desde las Islas Malvinas.

La embarcación había estado vinculada a operaciones petroleras en la zona de Río Cullen. Según los registros difundidos, posteriormente se dirigió hacia Ushuaia y permaneció aproximadamente 14 horas en el puerto.

Desde el Gobierno nacional explicaron que se trató de una operación logística y que el buque llegó para aprovisionarse.

La Casa Rosada también sostuvo que la embarcación ya había trabajado en territorio argentino y que la operación no implicaba una violación de la normativa provincial.

Este punto es fundamental porque la discusión no gira únicamente alrededor de la bandera del barco, sino de qué actividad desarrollaba, de dónde provenía y qué legislación resulta aplicable al caso.

[PLACEHOLDER – Enlace interno: Cómo funciona el Puerto de Ushuaia y por qué es estratégico para Argentina]

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La respuesta de Tierra del Fuego

El Gobierno de Gustavo Melella cuestionó duramente el amarre y pidió explicaciones a la Nación.

Para la Provincia, la situación resulta especialmente sensible porque Ushuaia pertenece a Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, jurisdicción que constitucionalmente incluye los territorios cuya soberanía Argentina reclama.

El Ejecutivo fueguino sostuvo que resulta inadmisible que un barco de bandera británica opere en el puerto de la capital provincial mientras el Reino Unido mantiene el control de las Islas Malvinas y otros territorios del Atlántico Sur.

Pero detrás del reclamo existe además otra cuestión política: quién controla actualmente el puerto de Ushuaia.

La terminal fue intervenida por el Gobierno nacional en enero de 2026 y su administración quedó bajo la órbita de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN). Esa intervención había sido justificada por Nación en razones vinculadas con la gestión, la infraestructura y el carácter estratégico del puerto.

La polémica no es solamente por un barco británico: también reabre la disputa por el control de uno de los puertos estratégicos del extremo sur argentino.

Qué dice Nación sobre la legalidad del amarre

La explicación del Gobierno nacional se apoya en una interpretación diferente de la denominada Ley Gaucho Rivero.

El vocero presidencial Adrián Ravier afirmó que el accionar del buque no viola ninguna ley y sostuvo que la normativa provincial no establece una prohibición general para todos los barcos vinculados con el Reino Unido.

Según esa interpretación, la restricción alcanza a embarcaciones relacionadas con actividades de exploración o explotación de recursos naturales en la Cuenca de Malvinas.

Como el VS Promise había trabajado en la zona de Río Cullen y no provenía de las Islas Malvinas, Nación considera que la prohibición no resulta aplicable en este caso.

La Provincia, en cambio, considera que el episodio merece explicaciones políticas y administrativas más amplias.

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El petróleo fueguino, otro elemento de la controversia

La historia del VS Promise tampoco puede separarse de la producción hidrocarburífera de Tierra del Fuego.

El petrolero estuvo relacionado con operaciones en la zona de la monoboya de Río Cullen, una instalación utilizada para la carga de crudo producido en la región. El buque tiene una capacidad superior a los 500.000 barriles, por lo que su presencia forma parte de una cadena logística vinculada al transporte de hidrocarburos.

Así, el episodio combina tres cuestiones particularmente sensibles para Argentina:

  • La explotación y transporte de recursos naturales.
  • La presencia de empresas y embarcaciones vinculadas al Reino Unido.
  • La disputa histórica por la soberanía de las Islas Malvinas.

Por eso, lo que en términos estrictamente portuarios podría ser una escala de aprovisionamiento terminó transformándose en un conflicto político.

Una contradicción que Tierra del Fuego quiere llevar a Nación

El reclamo provincial apunta especialmente a una aparente contradicción.

Por un lado, el Gobierno nacional justificó la intervención del puerto de Ushuaia destacando su importancia estratégica para Argentina, su ubicación sobre el Atlántico Sur y su cercanía con la Antártida.

Por otro, bajo esa misma administración nacional se autorizó el ingreso de un petrolero registrado bajo bandera británica.

Tierra del Fuego exige conocer cuáles fueron los criterios utilizados para aprobar la operación y qué organismos intervinieron en la autorización.

La Provincia también volvió a reclamar que finalice la intervención de la terminal y que su administración sea restituida a las autoridades fueguinas.

El próximo capítulo de la disputa

El VS Promise, el buque inglés, finalmente dejó Ushuaia y continuó su navegación por el canal Beagle. Pero su paso por la capital fueguina dejó abierta una discusión que excede ampliamente la llegada de un barco.

El caso pone nuevamente sobre la mesa el complejo equilibrio entre actividad económica, explotación de recursos, legislación provincial, administración portuaria y política exterior.

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Mientras Nación sostiene que el amarre fue legal y responde a una operación logística, Tierra del Fuego reclama explicaciones y considera que la presencia de un buque británico en Ushuaia tiene una dimensión política y soberana que no puede ser ignorada.

El próximo paso será conocer qué respuesta dará el Gobierno nacional al reclamo provincial y si la controversia llegará a nuevos ámbitos institucionales.

Por ahora, el buque inglés que atracó en Tierra del Fuego ya se fue de Ushuaia. La discusión sobre quién decide qué puede entrar al puerto, bajo qué condiciones y qué lugar ocupa la cuestión Malvinas en esas decisiones, recién comienza.

 

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