Un estruendo seco cortó la música electrónica a las 4:57 de la madrugada. Lo que segundos antes era fiesta, luces estroboscópicas y euforia colectiva, se transformó en gritos, polvo en el aire y corridas desesperadas. El derrumbe en boliche de Costanera Norte dejó nueve heridos y obligó a evacuar a unas 700 personas en cuestión de minutos.
El hecho ocurrió en el local bailable Archie, ubicado sobre la avenida Costanera Rafael Obligado al 6500, frente al predio de Tierra Santa, en la Ciudad de Buenos Aires. Una estructura metálica con luminarias y equipos de sonido se desprendió desde el sector del escenario y cayó sobre un área de mesas donde se encontraba parte del público.
“¡Una ambulancia, por favor!”, se escucha gritar en uno de los videos que comenzaron a circular horas después. En esas imágenes se observa a un joven tendido en el suelo mientras otras personas intentan retirarle la estructura caída.
“En segundos pasó del ritmo al pánico absoluto”.
El operativo tras el derrumbe en boliche de Costanera Norte
El DJ había comenzado su set alrededor de las 4 de la mañana. Minutos después, tuvo que interrumpir abruptamente la música cuando la estructura cedió. La alerta al 911 activó un operativo de emergencia de gran magnitud.
El SAME desplegó diez ambulancias en el lugar. Bomberos de la Ciudad y efectivos de la Policía porteña trabajaron en la evacuación total del establecimiento y en el corte completo de la circulación sobre la avenida Costanera Rafael Obligado mientras se realizaban tareas de asistencia y peritaje.
El parte médico preliminar confirmó nueve heridos con distintos traumatismos, principalmente traumatismo encéfalo craneal (TEC), todos sin riesgo de vida.
Tres pacientes —de 49, 41 y 27 años— fueron trasladados al Hospital Pirovano. Otros tres, de 29, 25 y 28 años, ingresaron al Hospital Rivadavia. Dos mujeres de 32 y 28 años se dirigieron por sus propios medios al Hospital Fernández.
Todos recibieron el alta médica durante el domingo.
La causa por lesiones quedó en manos de la Fiscalía Unidad Fiscal de Flagrancia Norte, a cargo de Norberto Brotto. El predio fue clausurado preventivamente mientras avanzan las pericias para determinar responsabilidades técnicas y administrativas.
Antecedente trágico: el caso Beara
El derrumbe en boliche de Costanera Norte inevitablemente reavivó el recuerdo de una tragedia que marcó un antes y un después en la noche porteña: el colapso del boliche Beara en 2010.
En aquel episodio, ocurrido el 10 de septiembre de ese año, el entrepiso del sector VIP cedió minutos después de un recital del grupo Ráfaga. La estructura cayó sobre quienes estaban en la planta baja.
Dos jóvenes, Ariana Lizarraga (21) y Leticia Provedo (20), murieron como consecuencia de las heridas sufridas y más de 50 personas resultaron lesionadas.
En 2022, la Justicia condenó a tres años de prisión en suspenso a los propietarios del local por estrago culposo. La investigación determinó que el lugar funcionaba como boliche cuando su habilitación era para bar o restaurante sin pista de baile, además de presentar deficiencias estructurales.
Más de medio centenar de heridos y dos víctimas fatales marcaron aquella madrugada.
Seguridad nocturna: una discusión que vuelve
Aunque el derrumbe en boliche de Costanera Norte no dejó víctimas fatales, el episodio reabre una discusión que periódicamente sacude a la Ciudad: los controles, las habilitaciones y la fiscalización de estructuras temporales en espacios nocturnos.
En fiestas electrónicas, los sistemas de luces, pantallas y sonido suelen montarse sobre estructuras metálicas suspendidas que requieren cálculos precisos de carga y mantenimiento constante. Cualquier falla en anclajes, sobrepeso o instalación defectuosa puede derivar en colapsos parciales como el ocurrido.
La investigación deberá determinar si hubo negligencia, fallas estructurales o incumplimiento de normativas.
Qué sigue ahora
El boliche permanece clausurado y las pericias técnicas serán clave para establecer responsabilidades. La Fiscalía evaluará informes de Bomberos, planos estructurales y condiciones de habilitación.
El derrumbe en boliche de Costanera Norte pudo haber sido una tragedia mayor. Esta vez, la rápida respuesta de emergencia evitó un desenlace fatal.
Pero la pregunta permanece abierta: ¿son suficientes los controles actuales para garantizar la seguridad en espacios de alta concentración de público?
La respuesta no será solo judicial. También será política y social.
Próximo paso: seguir de cerca el avance de la investigación y las posibles sanciones administrativas. La noche porteña vuelve a estar bajo la lupa.