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Boleta única: el senado aprobó el proyecto con algunos cambios
La definición final queda en manos de Diputados
El Senado argentino aprobó el proyecto de ley que introduce la Boleta Única de Papel (BUP). Las modificaciones tienen que ser revisadas por la Cámara de Diputados. El texto, que se inspira en el modelo mendocino, busca implementar una papeleta única para simplificar el proceso electoral. La iniciativa tiene que ser sancionada antes de marzo de 2025. Si no se trata antes de esa fecha, perdería su estado parlamentario y todo el trabajo legislativo quedaría sin efecto.
La votación en el Senado arrojó: 39 votos a favor y 30 en contra. Tuvo un fuerte rechazo del bloque del Frente de Todos, liderado por José Mayans. Sin embargo, las modificaciones propuestas lograron un consenso entre el oficialismo y sectores dialoguistas de la oposición, en gran parte gracias a la labor de la vicepresidenta del Senado, Victoria Villarruel, quien presidió la sesión.
Detalles del modelo mendocino
El modelo aprobado sigue el esquema mendocino, utilizado con éxito en varios comicios. A diferencia del sistema tradicional de boletas múltiples, la BUP reúne en una sola papeleta a todos los candidatos y cargos en disputa. En el diseño aprobado, los cargos aparecerán dispuestos de manera horizontal en el margen izquierdo, mientras que los partidos y alianzas estarán organizados en filas verticales.
Uno de los puntos más destacados es que no habrá casillero para votar por lista completa, algo que diferencia esta propuesta de las utilizadas en Córdoba y Mendoza. A esta modificación la impulsó la senadora Mónica Silva, de Juntos Somos Río Negro, con el objetivo de evitar desigualdades para los partidos provinciales.
Otros cambios significativos
Entre las modificaciones más importantes, se amplía la duración de las campañas electorales, pasando de 50 a 60 días, y se extiende el plazo para la presentación de listas de 50 a 70 días antes de las PASO. Además, la conformación de alianzas deberá realizarse con 80 días de antelación, en lugar de los 60 actuales. Estos cambios buscan mejorar la organización del proceso electoral y darle más tiempo a los partidos para preparar sus candidaturas.
El senador Edgardo Kueider, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, uno de los principales defensores del proyecto, destacó que el 79% de los países del mundo utiliza algún sistema de boleta única. Según Kueider, el nuevo sistema garantiza mayor equidad entre los partidos y facilita la identificación de los candidatos por parte de los votantes.
Oposición y debate en torno a la reforma
A pesar de los avances, el proyecto sigue generando resistencia, especialmente entre los senadores del Frente de Todos. El pampeano Pablo Bensusán advirtió que una reforma de esta magnitud requiere un amplio consenso entre todas las fuerzas políticas y una planificación cuidadosa para su implementación. Bensusán también señaló la necesidad de una campaña informativa que instruya a la ciudadanía sobre el nuevo sistema.
Desde la oposición:
El radical Maximiliano Abad defendió la BUP, la destacó como una herramienta que reduce prácticas fraudulentas, como la destrucción o robo de boletas, y protege el derecho constitucional de elegir y ser elegido. En la misma línea, Guadalupe Tagliaferri, del PRO, reconoció que el proyecto no contiene todos los elementos que le gustaría, pero valoró el consenso alcanzado.
El futuro de la Boleta Única de Papel ahora depende de la Cámara de Diputados, que deberá sancionar el proyecto antes de marzo de 2025 para que pueda aplicarse en las próximas elecciones.