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Alerta en el Mar Argentino: un impresionante enjambre de pesqueros

Los barcos «Poteros» pescan calamar y los atraen con mega luces.

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Alerta en el Mar Argentino: un impresionante enjambre de pesqueros sin regulación amenaza a especies marinas.

Los buques buscan capturar calamar operan en las zonas adyacentes a la milla 200, por fuera de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). Si ingresan en aguas del mar argentino, la actividad se considera pesca ilegal.

Cientos de buques de bandera extranjera pescan en la zona adyacente a la milla 200 de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA).

Frente al Golfo de San Jorge en el Mar Argentino, se encuentra el Agujero Azul. Es una región de gran biodiversidad que es fuente de alimentación de diversas especies que habitan el Mar Argentino.

Agujero Azul

Se trata de una zona de aguas internacionales que se ubica aproximadamente a 500 km al este del Golfo de San Jorge en la Patagonia del Mar Argentino.

Allí, la plataforma continental argentina se extiende más allá de la ZEE, que se expande hasta las 200 millas náuticas de la costa, lo que la hace un área relativamente de poca profundidad en el contexto de las aguas internacionales.

Tiene un rol ecológico central porque brinda importantes áreas para el desove y alimentación de mamíferos marinos y aves. Es también el hogar de numerosas especies comerciales y lugar de alimentación para la emblemática ballena franca austral y otras en estado de conservación vulnerable, como el cachalote, el rorcual y los albatros.

Allí está el codiciado calamar Illex argentinus. Además de tener un atractivo comercial en todo el mundo, es una especie migratoria y por ello no siempre se encuentra dentro de aguas argentinas.

¿Es pesca ilegal?

No existe una organización regional de ordenación pesquera en el espacio marítimo limítrofe a la ZEEA. Las actividades que realizan los buques extranjeros por fuera de la milla 200 no cumplen con los aspectos de la definición de la pesca ilegal.

Cuando los buques de flota extranjera ingresan a capturar especies, a nuestra zona económica sin autorización, recién es considerada ilegal.

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La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) introduce disposiciones relativas a la conservación de los recursos vivos del mar. Asimismo delimita la jurisdicción de los espacios marítimos. Pero la falta de una regulación regional implica que no haya determinaciones sobre cuotas de capturas y vedas de pesca por fuera de la milla 200. Esto supone un problema: la sostenibilidad de las especies marinas.

Especiaistas en Pesquerías de Cefalópodos; de Invertebrados y Ambiente Marino y el doctor Gustavo Álvarez Colombo del Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (Inidep), concuerdan en que:

“Desde el momento en que, estas actividades pesqueras están desreguladas, deben ser consideradas depredatorias. Producen daños ecosistémicos y ambientales de magnitud desconocida”, remarcan

“Es una de las pocas aguas internacionales en el mundo que no tienen un ordenamiento porque no se juntaron los países ribereños a negociar. El gobierno de Malvinas, de Uruguay, de Brasil y de la Argentina se deberían poner de acuerdo y regular el espacio marítimo por fuera de las ZEE de cada país”, explica el presidente de la Cámara de Armadores de Poteros Argentinos (CAPA).

A principio de mes, con la celebración del tratado Global de los Océanos, se abrió una oportunidad de controlar la sobrepesca y de preservar los recursos de los mares. Un acuerdo histórico tras 10 años de negociaciones. Con el acuerdo se pretende convertir el 30% de los océanos en zonas protegidas para 2030. El objetivo de salvaguardar y recuperar la naturaleza marina.

El Illex Argentinus

Estos cefalópodos tienen un ciclo de vida de aproximadamente 1 año. Pasados los 8 meses, y luego de que las concentraciones reproductivas produzcan el desove dentro del mar argenitnos, se desplazan en sentido de la corriente marina y se dirigen hacia el talud continental.

Por lo general, el cardumen sobrepasa el límite exterior de la ZEEA. Allí es donde barcos de bandera extranjera capturan esta especie migratoria.

Las mayores concentraciones de esta flota, se produce entre los meses de febrero a abril, con registros de casi 500 buques pesqueros extranjeros en operaciones.

“Las flotas pesqueras -en su mayoría de bandera china, españolas, taiwanesas y coreanas- llegan del Océano Pacífico y cruzan a través del Estrecho de Magallanes. Busca calamar, merluza y otras especies ictícolas, detalla el Prefecto Mayor Alfredo Oscar Panozzo, jefe del Servicio de Tráfico Marítimo de la Prefectura Naval Argentina (PNA).

Los buques poteros realizan sus actividades extractivas durante la noche. Utilizan máquinas automáticas y pescan por medio de líneas de tanzas y potas (señuelos), especialmente diseñadas sobre el comportamiento de los calamares.

La poderosa iluminación de las lámparas ubicadas sobre la cubierta del barco hace que los cardúmenes de calamar se concentren durante la noche debajo del casco del buque, lo que facilita su captura. “Se trata del arte de pesca más selectivo, dado que solo se puede pescar calamar, y no otras especies”, precisa Panozzo.

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Las luces de los buques poteros que se observan por la noche en Mar Argentino

¿Cómo se patrulla la ZEEA?

La PNA posee cinco embarcaciones con las que se realiza el control de la actividad pesquera. Lo hace dentro de las 200 millas del Mar Argentino y su zona adyacente en los 700 kilómetros del litoral marítimo (Buenos Aires, Mar del Plata, Bahía Blanca y Puerto Madryn). La guardia funciona las 24 horas y los 365 días del año y patrulla la zona de manera alternada por dos semanas.

El patrullaje se complementa con un sistema integral de vigilancia electrónica denominado Sistema Guardacostas, aplicado al control y vigilancia del mar. Este Sistema de Información Geográfica (GIS) permite la detección y seguimiento de los buques en los diferentes espacios marítimos, incluso de aquéllos que apagan sus AIS para no ser detectados.

“Tenemos más infracciones de buques argentinos que de extranjeros. Las infracciones de los buques argentinos son por navegar o pescar en zona de veda, o por excederse en los cupos de captura -detalló Panozzo-. A lo largo de 4 años, hubo 450 infracciones de buques argentinos y solo tres de buques extranjeros, de los que fueron capturados dos de nacionalidad china y uno portugués”.

Perjuicios para la industria nacional

Según cifras del Consejo Federal Pesquero (CFP), la industria pesquera es el octavo complejo exportador que mayor cantidad de divisas genera en el país. Entre el 93% y el 97% de los productos pesqueros que se desembarcan en puertos argentinos son destinados a los mercados internacionales.

Juan Redini no duda en identificar lo que, para él, es el principal perjuicio de que flotas extranjeras pesquen en el límite de la milla 201: la competencia desleal.

“Nos cuesta el 100% más tener el barco en el mar. Pagamos impuestos y no tenemos el combustible subsidiado. La flota china tiene subsidios en el combustible, paga salarios de US$100 mensuales y no descarga en puertos, sino que transborda la carga en alta mar a barcos frigoríficos. Para nosotros, cada descarga de la bodega implica US$100.000 y pagamos salarios bajo convenio colectivo. No hay manera de competir con los costos de esa flota”, enfatiza Redini.

Tanto la flota china como la nacional venden su producto, con mayor o menor nivel de procesamiento, a Japón, China, la Unión Europea y Estados Unidos. Por eso, el armador del buque “Villarino”, repite: “Nuestro negocio no depende de nosotros, sino de lo que pescan otros con nuestro recurso”.

Y explica: “Entre 2014 y 2015 se capturó 1.000.000 de toneladas de Calamar. 300.000 toneladas por buques argentinos, y 700.000 de extranjeros, por fuera de la ZEEA. Por eso, muchos se fundieron, dado que el precio del calamar descendió abruptamente”.

 

Fuente LN
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