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40 años de la Caída del Puente Colgante en Santa Fe
En 1983 parte del Puente Colgante colapsó y tardó casi dos décadas en reconstruirse. Es un símbolo inconfundible de los santafesinos
Hoy se conmemoran cuatro décadas desde el colapso parcial del emblemático Puente Colgante de Santa Fe, un suceso que dejó una marca de decadencia en la ciudad por casi 20 años. Construido en 1938 sobre la laguna Setúbal, el puente inicialmente tenía el propósito de servir como acueducto para llevar agua desde Colastiné hasta la planta potabilizadora de Assa.
El arquitecto y docente de la UNL, Luis Müller, explicó en algunos medios locales, que tras varios intentos fallidos con puentes de madera, hierro y hormigón, se optó por un diseño de puente colgante con la menor cantidad de apoyos posibles en el lecho del río. Esta decisión fue crucial para que funcione y resista ante las crecidas y embalsados.
En 1922 se llevaron a cabo las licitaciones basadas en un sistema francés de suspensión, ganadas por una empresa del mismo país. Ese año, ante una bajante significativa, se aceleró la puesta en marcha del sistema de impulsión de agua, sin inauguración oficial. En 1928, tras pruebas de carga, se habilitó para la circulación vehicular sin una ceremonia de inauguración formal.
Sin embargo, el 28 de septiembre de 1983, una combinación de factores, incluyendo la falta de mantenimiento adecuado, socavamiento de las bases, una inundación intensa y fuertes vientos, causaron el colapso de una parte del Puente Colgante. Este trágico evento dejó al viaducto reducido a la mitad y marcó un periodo de decadencia en la imagen de la ciudad.
La reconstrucción del Puente Colgante
La reconstrucción se inició en el año 2000 gracias a un préstamo internacional obtenido en 1998. En el 2002, el puente fue nuevamente erigido como símbolo de la ciudad. Aunque presenta modificaciones respecto al original, como un tablero de hormigón armado en lugar de la calzada de madera, y una mayor elevación en el centro, el Puente Colgante sigue siendo un pilar fundamental de la identidad de los santafesinos.
Luis Müller, en colaboración con la arquitecta Adriana Collado, realizaron investigaciones en archivo que dieron lugar a tres libros, uno de ellos titulado «El Puente Colgante de Santa Fe. Historia, materia y símbolo». Además, contribuyeron con obras sobre agua y saneamiento en Santa Fe y Rosario, así como sobre obras sanitarias en localidades de la provincia.
Este aniversario nos recuerda la importancia de la ingeniería y la resiliencia de una comunidad en la reconstrucción de un símbolo tan querido como el Puente Colgante de Santa Fe.